miércoles, 12 de marzo de 2008

ANTIINFLAMATORIOS Y VISITAS MÉDICAS (7)

Los días se iban sucediendo uno tras otro del mismo modo que los síntomas de mi enfermedad. El dolor de la cadera se iba acentuando y los chasquidos al caminar se acrecentaban, algunas veces al irme a levantar de la silla, debía de volver a sentarme pues se me encajaba la articulación, esto era debido a que la superficie de la bola rotatoria del final de la cabeza del fémur tenía la superfice irregular, al hacer el giro se enganchaba en el acetábulo y el dolor era muy fuerte. Otra de las situaciones que se suceden al irse perdiendo hueso es que se desprendan pequeñas porciones de éste, estos trozos quedan alojados en el espacio articular flotando en el líquido sinovial (lubricante que facilita la nutrición del cartílago para subsanar el roce), son los llamados ratones articulares que contribuyen al enganchamiento de la articulación. En algunas ocasiones se pueden extraer estos ratones y hacer un lavado del interior de la articulación, de esta manera se alarga la vida de dicha articulación y se retarda la implantación de una prótesis. En mi patología nunca se me aconsejo la manipulación articular a traves de ninguna terapia de lavado ni de infiltración (método de inyectar un antiinflamatorio directamente en el espacio articular) quizás debido a que se trataba de una articulación muy profunda, como es la cadera, o porque en mi caso no sería efectivo.

Ante la poca eficacia que de tanto usarlos ya no recibía de los antiinflamatorios, la reumatóloga me propuso probar otro nuevo medicamento, en este caso no se trataba de un simple antiinflamatorio no esteroideo (AINE), estabamos hablando de medicamentos modificadores de la enfermedad.

Estos fármacos tienen la caracteristica de que además de servir como antiinflamatorios, tienen la ventaja de que modifican el proceso de la patología y respetan la mucosa del estómago y los intestinos.

Uno de estos medicamentos que primero se me fue aplicado era la Salazopirina cuyo principio activo es la sulfasalazina.

La Salazopirina está indicada para el tratamiento de los episodios agudos y mantenimiento de la remisión de la colítis ulcerosa, así como en el tratamiento de la enfermedad de Crohn.

La sulfasalazina pertenece al grupo de medicamentos denominados agentes antiinflamatorios intestinales que muestra una actividad antiinflamatoria, inmunosupresora y antibacteriana. Se utiliza para inhibir las condiciones inflamatorias, en particular relacionadas con la mucosa, intestinal. Del mismo modo los especialistas en reumatología lo prescriben para controlar los brotes de la Espondilitis Anquilosante e intentar modificar el curso de la enfermedad.

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