miércoles, 16 de abril de 2008

PRUEBAS DE DIAGNOSTICO (10)

Después de haber estado esperando durante algún tiempo, me vino la cita para la consulta con el traumatólogo. En la primera visita examinó el historial clínico y las pertinentes placas, no obstante pidió al equipo de radiología unas nuevas radiografías para evaluar los daños articulares más recientes.

En la segunda visita y ya con todo actualizado se confirmaron mis sospechas, ya había que pasar por el quirófano. El traumatólogo me explicó detalladamente todo el proceso de la intervención, sin entrar en tecnicismos, del mismo modo me dijo que en esos momentos la lista de espera era muy larga (como siempre), y que posiblemente tendría que estar en espera un mínimo de 6 meses, no sin antes advertirme que este tiempo podía ser más corto, si tenía entrada en algún hospital privado de los que habían logrado una concertación con la Seguridad Social.

No puedo precisar a estas alturas el tiempo que estuve esperando la llamada para la operación, lo que si puedo asegurar es que no agoté los 6 meses de espera. Un día cualquiera recibí una llamada telefónica para presentarme en el Hospital Comarcal Don Benito-Villanueva.

En el mencionado hospital me estaba esperando un gerente de un complejo de clínicas privadas que tenían un convenio con la S.S., las clínicas pertenecían a la Comunidad de Castilla la Mancha y su Sede Central estaba ubicada en (creo recordar) Albacete. Nos tuvo una pequeña charla (a mí y a otros pacientes que habían citado) para enseñarnos las instalaciones donde nos iban a operar. Siempre podíamos esperar a ser intervenidos por la Seguridad Social en caso de no aceptar un hospital privado. Yo tenía ya muchos dolores y lo que quería era pasar cuanto antes por este trance, en cualquier sitio puedes tener suerte con una operación, del mismo modo que donde menos te lo esperas te pueden hacer una chapuza, eso si, teniendo un mínimo de garantías y en este caso creo que las había, aunque era un sitio privado estaba respaldado por el Sistema Sanitario Público. Una vez todo explicado y sopesado, me incorporé a la lista de espera para ser llamado y operado en Ciudad Real (capital), una de las varias clínicas con que cuenta este sector privado médico y hospitalario. Este estamento privado pertenecía (no sé si esto estara al día de hoy vigente) al complejo de hospitales y clínicas llamadas Recoletas. Las habitaciones eran individuales, muy acogedoras y te podía acompañar una persona en la misma con una cama plegable, y además le pagaban la dieta completa en un restaurante cercano a dicha clínica, sobra decir que el traslado corría a cuenta de la S.S., y una vez efectuada la operación y la vuelta a mi domicilio, el periodo de recuperación y la terapia de rehabilitación también corría a cargo del Sistema Sanitario Público.

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