viernes, 6 de noviembre de 2009

PRÓTESIS DE CADERA (12)

Una vez que todo estaba preparado, comenzó la operación. No era miedo lo que sentía, era verdadero pánico, sólamente pensaba en todo lo negativo que pudiese suceder, creo que que con los avatares de la anterior operación y mi situación anímica, era en cierto sentido justificable.
Pronto el efecto de la anestesia se dejaba notar, me inyectaron algún relajante porque me sentía tranquilo aunque preocupado, lentamente mi cuerpo entró en un estado de ralajación.Veía (en parte) y sentía las maniobras del cirujano, todo transcurría con normalidad, es ese estado es difícil precisar con exactitud el tiempo que dura una intervención quirurgíca. En un punto de esta operación me colgaron una bolsa con un líquido de color amarillento, era plasma sanguíneo. Pregunté el motivo de poner plasma y me explicaron que estaba sangrando un poco y debían evitar que continuase ese sangrado.

Plasma sanguíneo:

El plasma sanguíneo es la porción líquida de la sangre y están inmersos los elementos formes (mitad líquidos y mitad sólidos, células y derivados de las células), es de color amarillento y salado. Es una solución acuosa 91% de agua y 8% de proteínas. Estos componentes del plasma se forman en el hígado, las glándulas endocrinas y en el intestino.
El objetivo de inyectar plasma sanguíneo en el cuerpo, es la recuperación de los factores de coagulación en aquellos pacientes con riesgo de hemorragia.
El plasma es una mezcla de: proteínas, aminoácidos, glúcidos, lípidos, sales, hormonas, enzimas, anticuerpos, urea, gases en disolución, sodio, potasio, cloruro de calcio, carbonato y bicarbonato.
He creido oportuno detenerme en el plasma sanguíneo y explicar a grandes rasgos su composición y características.
Como ya hice en las entradas anteriores que hacían referencia al proceso de implantación de la prótesis, no veo necesario volver a hacer reiteración en todo lo acontecido, sólamente apostillar que en esta ocasión tampoco me colocaron una prótesis cementada, se trataba de nuevo de lograr una mejor unión con el hueso.
Esta vez no hubo rotura de fémur, fueron con más cuidado o quizás hubo más suerte, no lo sé, lo realmente claro es que no pasé tanto rato de quirófano y que en el tiempo previsto estaba en la sala de reanimación.
Aunque se había terminado la operación satisfactoriamente, no me retiraron el catéter de la espalda, dijeron que iban a esperar a que empezase a caminar para ver la funcionalidad de la cadera, y si esta era normal se quitaría al haber pasado el relativo peligro.
Como la vez anterior a medida que iba pasando el efecto de la anestesia notaba un frio intenso, tan intenso que me hacía tiritar castañeteando los dientes, del mismo modo como era normal el dolor de la pierna se iba acrecentando a pesar de que me habían ya administrado los calmantes pertinentes.

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