sábado, 19 de diciembre de 2009

PRÓTESIS DE CADERA (14)

Ya tenía mis dos prótesis de caderas, la primera funcionaba perfectamente y con la segunda se habían terminado los dolores. Por fín podía descansar casi perfectamente en la cama, había logrado ganar una mejor calidad de vida y de momento veía todo mi entorno desde otro ángulo.
Llevaba ya algún tiempo sin sufrir los terribles y dolorosos brotes. La Salazopirina (creo yo) había logrado su objetivo o simplemente la enfermedad había entrado en otro estadío dentro de su crónica evolución, no lo sé, eso deben de saberlo mucho mejor los reumatólogos. De verdad que los brotes que he sufrido a lo largo de los años que llevo luchando con la espondilitis para mí eran un verdadero suplício, me acobardaban muchísimo, me veía impotente, me sentía muy desgraciado al no poder ni sentarme en el inodoro, ese simple movimiento y flexión de las caderas era totalmente imposible. Mis necesidades las tenía que hacer en una cuña u orinal puesto encima de un taburete o silla, siempre procurando que fuese lo suficientemente alta para no tener que bajarme.

Vuelvo a repetir que lo pasaba muy mal, no soy ese tipo de personas que se "cabrean" (perdón por la expresión) con las personas que tienen junto a ellos. Al contrario, me encerraba en mi mismo, lloraba, me desesperaba pero mi intención ha sido siempre no pagar con los demás mis frustraciones.
Me sentía inútil, muy joven para depender de una pensión, veía a mis amigos que estaban en su trabajo, su vida laboral normal, tenían ganas de divertirse, yo no, y siempre me hacía la misma pregunta sin respuesta. ¿Por qué me había pasado a mí?, si de verdad existía Dios, ¿donde estaba? ¿que daño le había hecho?. No era para nada justo. Pero no podemos nadie luchar contra ese destino que se nos tiene reservado.
Los dolores de cervicales, los de las mandíbulas, el esternón, las costillas, los hombros, los talones de los pies y con cierta regularidad lo que llamamos "la nuez", es decir la articulación de la tráquea.
Todos estos dolores al irse anquilosando dichas articulaciones fueron remitiendo su virulencia.

Con esta entrada doy por finalizados los comentarios en torno a las caderas. De momento siguen funcionando muy bien, algunas veces al cambiar el tiempo noto alguna ligera molestia, bien en las cicatrices o en los músculos que la rodean, pero nada importante.
Aunque he sufrido algunas caídas no me ha pasado nada en ellas, si sigo así, hasta que no se gasten o les pase algo traumático, no será necesario realizar un rescate (reposición de las piezas gastadas), por lo cual queda cerrado de momento este tema, o mejor dicho en stand by.

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