martes, 23 de noviembre de 2010

AFECTACIONES CARDÍACAS (4)

En 1914, fecha de nacimiento de Norman J. Holter, la electrocardiografía o ECG se había convertido ya en el método de diagnóstico cardiológico más importante. Pero tenía un serio inconveniente, y es que se trataba de un método engorroso que requería de la colocación de numerosos electrodos y cables, así como la máxima quietud por parte del paciente. Ello imposibilitaba tanto la obtención de electrocardiogramas de larga duración como la aplicación de la electrocardiografía al estudio de personas activas.
En Helena (Montana, EE. UU.), el biofísico Norman J. Holter consagró su vida profesional, hasta su muerte en 1983, a solucionar este problema. Ya en 1949 había desarrollado un sistema portátil que permitía registrar el ECG de quien lo portaba y transmitir la señal a distancia, pero resultaba aún poco práctico por cuanto pesaba la friolera de 36 kilogramos.
Posteriormente, los avances de la miniaturización electrónica permitieron a Holter ir reduciendo de tamaño el sistema y combinarlo con la grabación en cinta hasta conseguir su objetivo:
El electrocardiograma ambulatorio continuo, hoy mundialmente conocido como «ECG de Holter» o, más frecuentemente, «Holter» a secas.
En un estupendo artículo que aúna la máxima calidad científica con el estilo claro y llano del mejor género divulgativo,
Holter explica su invento en la revista puntera Science, a partir de la comunicación que pronunció el 20 de julio de 1961 con motivo de la IV Conferencia Internacional de Electrónica Médica, en Nueva York.

Indicaciones del Holter:
Después de un ataque cardíaco, para diagnosticar problemas del ritmo cardíaco, al comienzo de una medicación, fibrilación auricular, taquicardia, palpitaciones (mi caso particular).
Con una actividad normal se pueden presentar variaciones en la frecuencia cardíaca.
Un resultado anormal incluye diversas arritmias.
Cuando el médico analizó todos los examenes llegó a un diagnóstico: Taquicardia ventricular paroxística.
La taquicardia ventricular es una pulsación rápida que se inicia en los ventrículos y se caracteriza por 30 o más latidos prematuros consecutivos.
Es una interrupción de los latidos cardíacos normales (arritmia) ocasionando incapacidad del corazón para bombear sangre adecuada. En una arritmia las pulsaciones están entre 160 y 240 por minuto mientras que lo normal son 60 ó 100.
La sintomatología de la taquicardia ventricular puede ser:
palpitaciones, vértigo y mareo, desmayo, insuficiencia respiratoria, angina.

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